Julian bajó lentamente las manos de las mejillas de Kira, sintiendo aún el eco del beso en sus labios. Ambos estaban empapados, jadeando suavemente, los rostros apenas separados por centímetros. Kira lo miraba con los ojos brillantes, expectantes, como si aún aguardara que ese momento fuera el inicio de algo más.
Pero no lo fue.
Julian desvió la mirada, respirando hondo, obligándose a recuperar el control. El corazón le martillaba el pecho, pero su voz salió firme:
—No podemos… no así.
Kira fru