Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl benefactor vivía en un apartamento que no parecía un hogar.
Era un mausoleo silencioso.
Vidrios tintados, paredes desnudas, muebles de diseño tan caros que parecían imposibles de tocar. No había fotos, ni recuerdos, ni detalles personales. Solo poder, frialdad, y una sensación de vacío insondable. Como si la casa entera fuera un campo







