Caminé por horas hasta que al fin pude llegar. Me escondí por un momento, ya que lo que estaba frente a mí eran solo ruinas. Todo era un desastre; el humo espeso no me dejaba ver por completo. Algunas casas aún estaban en llamas, cuerpos de un lado a otro, muchos sin vida, y los que quedaban estaban agonizando.
Respiré profundo; la rabia y la impotencia me carcomían. Esto era mi culpa. Ahora, estaba sin ella, y no tenía nada.
Caminé por el lugar, pero nada era rescatable. Las llamas habían devor