Callie fue llamada al anochecer.
Sin ceremonias.
Sin explicaciones.
Un solo mensaje entregado en voz baja por un sirviente que no la miraba a los ojos.
El Rey solicita su presencia.
Su corazón no había disminuido desde entonces.
Ahora estaba de pie frente a los aposentos de Darian, con las manos cruzadas ante ella, la espalda recta, todos los músculos tensos por la anticipación. El pasillo estaba vacío, las antorchas proyectaban largas sombras sobre la piedra. El silencio la envolvía, roto solo