Mundo ficciónIniciar sesiónNakhtmin llegó a Tebas con la confianza de un hombre que cree que el trono le pertenece por derecho divino.
Su séquito se extendía por el camino principal como una serpiente dorada, brillando bajo el sol matutino. Cinco mil soldados marchaban en formación perfecta, sus escudos pulidos reflejando la luz mientras sus sandalias golpeaban la tierra en un ritmo hipnótico que resonaba por toda la capital. Al frente cabalgaba un hombre que irradiaba autorida







