Mundo ficciónIniciar sesiónEl palacio entero susurraba que el hijo de la reina Neferet era una maldición disfrazada de bendición.
Los murmullos serpenteaban por los corredores como humo venenoso, alimentándose de cada sombra que las antorchas no alcanzaban a disipar. Desde el nacimiento de Tutankhamun, hace apenas dos meses, las señales habían sido imposibles de ignorar. Las marcas oscuras que pulsaban en su piel durante la noche. Los sueños perturbadores que atacaban a cualquiera que durmiera cerca de él. El mo







