Mundo de ficçãoIniciar sessãoSeti sostenía una daga contra la garganta de Merit mientras Tutankhamun lloraba en los brazos de la mujer que, durante años, había sido el mayor enemigo de Neferet.
Desde lo alto, la azotea del palacio se extendía bajo la luz mortecina de la luna, bañada por un resplandor pálido que acentuaba las sombras. El viento nocturno arrastraba consigo el aroma del incienso quemado e







