Mundo ficciónIniciar sesiónLa luz de la tarde atravesaba las celosías de piedra caliza del Archivo Real como dedos que buscaban secretos enterrados. El aire olía a papiro quemado y a algo más oscuro: la muerte lenta de la memoria. Neferet se detuvo en el umbral de la cámara circular, con el corazón latiéndole contra las costillas como un pájaro atrapado.
El escriba Nefer-Heru se arrodillaba frente a un brasero de bronce, alimentando las llamas con hojas de papiro







