Mundo ficciónIniciar sesiónLa luz del amanecer atravesaba las celosías de piedra caliza del Salón del Trono Real como dedos que señalaban culpables. Neferet permanecía inmóvil en el centro del espacio circular, con las manos entrelazadas frente a su cuerpo para ocultar el temblor que amenazaba con traicionarla. El aire pesaba como plomo fundido, denso con el incienso de mirra que los sacerdotes habían quemado durante toda la noche. Tres días habían pasado desde qu







