Mundo ficciónIniciar sesiónLa luz del amanecer apenas tocaba las celosías de piedra caliza cuando Amenhotep envió al mensajero. Neferet lo recibió en sus aposentos privados, con las manos todavía manchadas de tinta de los pergaminos que había estado revisando toda la noche. El joven soldado mantenía la vista baja mientras entregaba el mensaje sellado con el sello real.
—El Faraón solicita su presencia inmediata en la cámara privada del consejo.







