La mañana llegó sin presión estructural.
No era una metáfora.
Era literal.
Desde que el expediente había sido abierto, el aire siempre tenía una densidad sutil, como si cada decisión pesara antes de ser tomada. Ahora no.
El mundo respiraba sin esperar veredicto.
Risa lo sintió apenas despertó.
El vínculo con el Rey seguía intacto, firme, pero ya no vibraba en alerta constante.
—¿Sientes eso? —preguntó ella en silencio.
—Sí —respondió él—. No estamos siendo medidos.
Noctara fue la primera en ver