La paz no cruje.
Se instala.
Y cuando se instala demasiado tiempo, empieza a incomodar a quienes aprendieron a vivir con tensión.
Tres semanas sin intervención externa.
Tres semanas sin ejecutores menores.
Tres semanas sin presión estructural.
El reino funcionaba.
Demasiado bien.
Risa lo sabía porque el murmullo había cambiado.
Ya no era miedo.
Era expectativa.
El consejo estaba reunido cuando llegó la propuesta que nadie quería oír.
Lyrien habló primero, voz firme pero calculada.
—La redistrib