El salón del consejo estaba iluminado por candelabros de plata ennegrecida. Las sombras se extendían en cada esquina, como si aguardaran expectantes lo que allí se decidiría. Los nobles ocupaban sus lugares con rigidez, vestidos con túnicas pesadas y adornos que proclamaban su linaje. Pero detrás de toda esa pompa se respiraba miedo y resentimiento.
Rhaziel entró acompañado de Risa, con Kael y Dorian siguiéndolos de cerca. El simple hecho de que ella caminara a su lado provocó un murmullo de de