Las figuras emergieron completamente de las sombras, revelándose poco a poco. La primera era Turin, su semblante endurecido por el cansancio y el peso de las noticias que traía. La segunda figura, inicialmente oculta por una capa oscura, finalmente bajó la capucha, revelándose como Eldrus. Su rostro, marcado por profundas arrugas, estaba serio, y sus ojos brillaban con una intensidad inusual.
Ulrich, ahora en su forma humana, dio un paso adelante, su expresión dominada por la irritación y la de