Naomi se sumergió una vez más en la bañera de agua tibia, intentando relajarse. El calor abrazaba su piel ébano, mientras el aroma de hierbas suaves y pétalos de flores flotaba a su alrededor. Pero la paz nunca duraba. Desde la noche en que se casó con Turin, desde aquella maldita noche de bodas en que él reveló el secreto más devastador: la carta que él le había hecho falsificar, fingiendo ser la madre de Phoenix, una mujer que ahora sabía que estaba muerta.
No podía sacarse la culpa de la cab