Naomi se miró en el espejo, sus ojos analizando cada detalle del vestido de lana gris con sutiles bordados plateados que adornaban el dobladillo y los puños. La tela pesada abrazaba su cuerpo con una gravedad cómoda, pero al mismo tiempo solemne, reflejando la seriedad de la mañana que la esperaba. Las sirvientas se movían a su alrededor con cuidado y precisión, ajustando la capa de piel gris sobre sus hombros y sujetando el broche de acero en forma de lobo, símbolo del reino de Nordheim.
Una