El grupo regresó al palacio al atardecer, con los últimos rayos del sol tiñendo el cielo en tonos dorados y rosados. La entrada principal del palacio era majestuosa, con puertas decoradas con tallados que representaban escenas de batallas y conquistas históricas, un recordatorio constante del poder y el legado de la realeza. La comitiva, compuesta por nobles y figuras destacadas, caminaba lado a lado, sus conversaciones en tono bajo mezclándose con el suave sonido de los pasos sobre los suelos