Willow sintió una punzada de miedo e intentó alejarse, pero el agarre de Aurelius era implacable.
"¡Sí, claro que sí! Ya te lo dije, ¿por qué estás tan preocupado por eso ahora?"
Aurelius la atrajo aún más cerca, su tono frío y amenazante. "¿Dónde están esas cartas, Willow?"
Ella lo miró, con el corazón acelerado. Estaba empezando a comprender la gravedad de la situación.
"Están a salvo, guardadas en una caja. Nadie sabe dónde están, solo yo."
El agarre de Aurelius se intensificó, sus dedos se