Ulrich entró en sus aposentos, cerrando la pesada puerta de madera con un leve chirrido. El ambiente estaba iluminado por una suave luz de las lámparas de aceite, creando sombras danzantes en las paredes decoradas con tapices del Norte. Sin embargo, lo que captó su atención de inmediato fue la visión de la ropa de Phoenix esparcida por la habitación. El vestido de lino blanco con bordados azules estaba extendido sobre una silla, la capa ligera de algodón azul claro yacía en el suelo, e incluso