Ulrich, con los músculos tensos, observaba a Pryo, la loba de Phoenix, que estaba parada frente a él, con los ojos azules brillando de furia. Era una visión imponente, una mezcla de fuerza y belleza que le recordaba a Phoenix en su forma humana, pero había algo diferente, algo más salvaje, más implacable.
"Pryo," comenzó Ulrich, manteniendo la voz firme. "Necesitamos hablar."
Pryo gruñó, sus labios se retrajeron revelando afilados colmillos.
"No soy Phoenix," respondió con un tono helado. Sus p