Nunca, jamás, confíes completamente en Ulrich.
El agua caliente envolvía el cuerpo de Phoenix, trayendo una sensación temporal de confort mientras se recostaba en la bañera. El vapor llenaba el baño, oscureciendo las paredes de piedra a su alrededor. Sus pensamientos, sin embargo, eran todo menos pacíficos. Las palabras de Elara resonaban en su mente como una alerta constante:
"Nunca, jamás, confíes completamente en Ulrich."
Phoenix cerró los ojos, tratando de alejar la angustia. Era imposible no recordar las humillaciones que él le había i