La luna llena colgaba en el cielo, iluminando el claro donde Ulrich, Fred, Halwyn y Cedric habían decidido acampar. Todo el día lo habían dedicado a una jornada incansable por la ruta que Lord Nicholas Dunne debería haber recorrido con Arabella y Seraphina, un camino ahora envuelto en misterio y peligro. Cada uno de ellos viajaba según su naturaleza: Fred Barrowgold montado en su fiel caballo, el duque Halwyn como un halcón de majestuosas alas doradas, Cedric en forma de un imponente lobo de pe