Necesito hablar contigo. A solas
Turin salió de la sala del trono, sus pasos resonando en el largo pasillo de piedra. La expresión en su rostro era sombría, y su corazón latía como tambores de guerra. Cada movimiento parecía calculado, casi depredador. Atravesó el castillo con prisa, ignorando las miradas curiosas de los pocos sirvientes que cruzaron su camino. Al llegar a la sala de los ancianos, abrió las pesadas puertas sin ceremonias.
Dentro, Eldrus estaba sentado a la cabecera de una mesa rodeado por otros ancianos. El am