La sala del trono estaba sumida en un silencio casi palpable, interrumpido solo por el sonido rítmico de las gotas de lluvia golpeando las altas ventanas y el leve chisporroteo de las antorchas en las paredes de piedra. Turin, el beta de Ulrich, estaba sentado en su lugar habitual, con la mirada perdida en los detalles grabados en el piso de mármol. La reciente noticia de que el pueblo había elegido a Lucian como nuevo líder resonaba como un trueno en su mente.
Unos pasos apresurados interrump