Nada va a estar bien...
En los aposentos de Lídia, la atmósfera era densa con el peso de la preocupación. Elara, su madre Jane, y su hermana Lyria estaban reunidas alrededor de la cama, observando a Lídia pasar por el doloroso proceso de transformación. El cuerpo de Lídia se retorcía, el dolor visible en cada línea de su rostro.
"¡Es una trampa!" gritaba Lídia entre espasmos de dolor. "¡Él está en mi cabeza... es una trampa!"
Jane sostuvo la mano de su hija con fuerza, lágrimas corriendo por su rostro. "Todo va a esta