La casa de los señores Flamehowl era una mansión imponente, con altas paredes y ventanas adornadas que permitían entrar poca luz. Phoenix y Ruby entraron por la puerta trasera, llevando cestas de ropa pesada en sus cabezas, como lo hacían todos los días como esclavas de los Flamehowl.
Mientras Ruby doblaba hábilmente la ropa recién lavada, Phoenix observaba a su madre con una mezcla de admiración e inquietud en sus ojos azules.
Con un suspiro pesado, Ruby finalmente rompió el silencio, alentand