Era otra mañana helada en Stormhold. El viento silbaba afuera, arrojando nieve contra las altas murallas de la fortaleza. En el interior de la Sala de Comando y Planificación Estratégica, el Rey Alfa Ulrich, de hombros anchos y expresión severa, analizaba con atención los mapas extendidos sobre la gran mesa de piedra. Estaba inmerso en cálculos y estrategias, evaluando posibilidades de contraataque contra el Reino del Este, cuando las puertas se abrieron con un chirrido seco.
— Majestad — dij