Créeme, ninguna mujer quiere que sea con prisa...
Ulrich se tumbó primero, mirándola con una mirada de deseo. Phoenix se acostó a su lado, intentando relajarse.
"Vamos a dar un paso a la vez," dijo Ulrich suavemente, tocando su rostro con gentileza.
Ella lo miró, sorprendida por la ternura en su voz.
"Está bien," susurró, permitiéndose un momento de vulnerabilidad.
Se acercaron, sus cuerpos finalmente encontrándose en una intimidad que ambos sabían era necesaria, pero que aún necesitaban aprender a navegar. Phoenix cerró los ojos, intentando c