—También concuerdo con que es lo mejor —aseguró Carlo Elliot, en esa reunión donde los nobles de varios reinos, incluyendo los primeros ministros de cada uno de ellos, representando a sus reyes, tenían bastantes días discutiendo sobre el tema más apremiante.
La noticia de que recibirían la cabeza del anterior emperador había llegado ya, junto a una carta del nuevo emperador de Atrumb, quien no solo agradecía el apoyo que el futuro duque de Elliot y su esposa le habían dado para poder tomar el c