Tal vez fue volver a dormir bien lo que hizo que los nervios de la joven se tranquilizaran y le permitieran volver a ser racional, porque, tras una semana compartiendo cama con el hombre que amaba, ella volvió a despertar sin tanto miedo.
Pero no, no todas sus inquietudes desaparecieron de la noche a la mañana; era imposible dejar todos sus miedos de lado del todo porque, de ser descubierta, que ahora le sonaba improbable aunque no imposible, las consecuencias a enfrentar serían terribles, prue