Tras escuchar a su hijo declarando sus intenciones con su asistente, el duque de Elliot le miró asombrado.
Mía era hermosa, sí, y muy inteligente, pero era una simple plebeya; y los nobles no se casaban con plebeyos porque estos últimos no podían darles beneficios ni políticos, ni económicos.
Aún así, esa joven genio, aún sin apellido, sin familia y sin conexiones, le estaban dando suficiente a ese joven hombre y a su familia, así que no es como que repudiara la idea del todo, aunque no podía d