Noelia
El vínculo con Aidan se había vuelto algo tangible, como un hilo invisible que tiraba de mí constantemente hacia él. Podía sentirlo incluso cuando estábamos en habitaciones separadas, como un zumbido bajo mi piel que me recordaba su presencia. Era reconfortante y aterrador a partes iguales.
Esa mañana, mientras preparaba café en la cocina de la casa principal, sentí su mirada antes de verlo. Me giré y ahí estaba, apoyado en el marco de la puerta, observándome con esa intensidad que hacía