CAPÍTULO 63 — Adiós, Rafael Baillères.
Gael.
Los días posteriores al escándalo en el senado fueron caóticos. La noticia de las acusaciones contra mi padre se extendió como un incendio forestal, y la prensa se alimentó vorazmente de cada detalle siniestro que salía a la luz. Rafael Baillères, el hombre que alguna vez fue una figura poderosa y respetada, ahora se encontraba en el ojo de la tormenta.
Mientras tanto, yo estaba ocupado manejando todos los hilos de esta operación. Había planeado meticulosamente cada paso, y cada movimient