Emma escuchó un par de golpes en la puerta,y su cuerpo reaccionó de la única forma en que podía hacerlo,con miedo. Creyendo que su ahora dueño volvería para atracarla nuevamente,pero no fue así. Una voz tranquila la llamó desde afuera.
—Señorita,soy Leonor. He viendo a traerle la comida. Emma tragó saliva y los ojos nuevamente le picaron,y sin si quiera notarlo las lágrimas nuevamente rodaban por su rostro. Se mordió el labio tratando de contenerse,pero ya era inútil,las lágrimas ya manchab