El despacho llegó a las cinco y cuarenta de la mañana.
No parpadeó en rojo en la consola central de la biblioteca, ni activó la alarma de tono agudo que solía señalar una llamada de margen secundaria desde Zúrich. Llegó como una sola línea de texto gris a través de la terminal de diagnóstico de Kira Vance: un reconocimiento tranquilo y burocrático de la comisaría de policía marítima de Flesinga.
«Embarcación 'Oostnieuwkerke' interceptada a tres millas del estuario del Escalda. Registrador princ