Mundo ficciónIniciar sesiónHay muertes que son tragedias y hay muertes que son misericordias, pero cuando tu mano es el instrumento, la distinción se borra en culpa uniforme.
Lo supe cuando entré en su habitación esa mañana y lo encontré mirando por la ventana, apoyado contra el marco porque sus piernas ya no lo sostenían sin ayuda. La luz del amanecer atravesaba su cuerpo con una crueldad casi obscena, revelando cada hueso prominente, cada vena azulada bajo piel translúcida. Doscientos años de vida robada se ha







