Mundo ficciónIniciar sesiónCuando quedas embarazada virginalmente del hombre que rechazaste por profecía apocalíptica, el universo confirma que el destino es comediante sádico con timing impecable.
El primer síntoma fue el mareo.
No el tipo de mareo que viene de girar demasiado rápido o levantarse bruscamente. Era una oleada profunda que nacía desde algún lugar en mi núcleo, como si mi propio cuerpo se hubiera convertido en un mar tempestuoso. Me afe







