El sol comenzaba su descenso sobre los jardines del palacio, tiñendo el cielo de tonos anaranjados y dorados que se reflejaban en las fuentes de mármol. Khaled observaba desde la ventana de su despacho cómo las sombras se alargaban sobre los senderos de piedra pulida. Había pasado toda la mañana en reuniones con ministros y la tarde revisando documentos que requerían su firma, pero su mente había estado en otro lugar.
En ella.
Dejó la pluma sobre el escritorio y se frotó los ojos. Necesitaba air