El silencio de la noche envolvía el palacio mientras Khaled permanecía inmóvil frente al ventanal de su despacho. La luna de Alzhar, siempre más brillante que en cualquier otro lugar del mundo, derramaba su luz plateada sobre los jardines, creando sombras que danzaban con la brisa nocturna. Sus pensamientos, sin embargo, estaban lejos de la belleza del paisaje.
Había pasado las últimas horas repasando mentalmente la escena en el jardín. La expresión herida en el rostro de Mariana, sus ojos brill