El jardín del palacio resplandecía bajo el sol de la tarde. Mariana había decidido llevar a los niños a jugar al aire libre, aprovechando que la temperatura era más agradable que en días anteriores. Mientras Amira construía un castillo de arena en el pequeño arenero y Sami jugaba con sus soldados de juguete, ella se permitió un momento de contemplación.
Tres meses en Alzhar habían transformado su percepción del lugar. Lo que al principio le parecía extraño y amenazante, ahora tenía cierta famili