Mundo ficciónIniciar sesiónAhogarse no es como en las películas: no es dramático ni poético, es una lucha silenciosa donde cada segundo cuenta y cada burbuja de aire es una despedida.
El agua helada golpeó a Mariana con la fuerza de mil agujas penetrando su piel simultáneamente. El shock al sistema fue inmediato: sus pulmones se contrajeron, su corazón pareció detenerse durante una fracción de segundo que se sintió eterna, y cada terminación nerviosa de su cuerpo gritó en protesta contra la temperatura que bordeaba los cuatro grados centígrados.
Arriba, fue su único pensamiento coherente. Necesito aire.
Pateó instintivamente hacia la superficie, sus brazos cortando el agua oscura con movimientos desesperados. Podía ver la luz difusa del muelle sobre ella, distorsionada por las ondas, tentadoramente cerca. Tres metros. Dos metros y medio.
Entonces algo la agarró del tobill







