Mundo ficciónIniciar sesiónEl perdón no llega en un momento revelador; llega en mil decisiones pequeñas de no abandonar, aunque todo en ti quiera hacerlo.
El reloj digital de la mesilla marcaba las 6:47 AM cuando Mariana abrió los ojos y encontró el espacio vacío junto a ella. Khaled ya se había levantado. Otra mañana más en la que no despertaban juntos, no se miraban a los ojos con esa intimidad somnolienta que alguna vez definió sus mañanas.
Tres meses.
Doce semanas exactas desde el puerto.
Noventa y un días de dormir en la misma cama pero con una frontera invisible trazada justo en el centro del colchón.
Como un vaso con grieta, pensó mientras se incorporaba lentamente. Aún sostiene agua. Pero no por mucho.
La casa funcionaba. Superficialmente, todo parecía normal. Los niños iban a clases, Khaled atendía asuntos de Estado, ella supervisaba proyecto







