Mundo ficciónIniciar sesiónEl reloj de pared del salón privado marcaba las 3:47 PM cuando Mariana sostuvo el sobre entre sus manos como si contuviera algo vivo. No lo había abierto todavía. Llevaba veinte minutos mirándolo, sintiendo el peso del papel que sabía contenía palabras que había esperado —o temido— durante meses.
Khaled estaba sentado a su lado en el sofá de terciopelo azul, lo suficientemente cerca para tocarla si ella lo necesitaba, lo suficientemente lejos para darle espacio si lo prefería. Esa distancia calculada, aprendida a través de un año de terapia de pareja y crisis personales, era ahora su lenguaje silencioso.
—¿Quieres que me vaya? —preguntó él, su voz tan cuidadosa como sus manos cuando sostenía a Idris.
Mariana negó con la cabeza.
—No. Quédate.
—Si hay algo...
—Lo enfrentaremos juntos &







