Mundo ficciónIniciar sesiónEl calendario digital del despacho de la doctora Hassan marcaba 14 de octubre cuando Mariana cruzó las piernas en el sofá de cuero que ya conocía como extensión de su propia sala. Seis meses exactos desde aquel día en el cementerio. Ciento ochenta y dos días de reconstrucción, contados uno por uno como quien aprende a caminar después de un accidente que arrancó la certeza de que el suelo siempre estaría ahí.
—Tres semanas sin ansiolíticos —dijo la doctora Hassan, revisando su tableta con la misma expresión neutral que usaba para anunciar tanto victorias como retrocesos—. ¿Cómo te sientes?
Mariana observó sus propias manos, tan quietas sobre su regazo. Manos que habían temblado durante meses, que habían dejado caer tazas y olvidado cómo sostener cosas sin miedo a que se rompieran. Ahora permanecían firmes, aunque l







