Mundo ficciónIniciar sesiónEl acero reforzado del búnker había cedido finalmente, no por la fuerza de sus golpes desesperados, sino porque Hassan había ingresado el código de emergencia con dedos que temblaban tanto como los de Mariana. La puerta se abrió con un siseo hidráulico que sonó obscenamente tranquilo, casi cortés, como si el mundo no estuviera desmoronándose a su alrededor.
Khaled salió primero, con el rostro transformado en una máscara de determinación férrea que Mariana no le había visto ni siquiera durante los peores momentos de su matrimonio. Llevaba el radio militar pegado a los labios antes de que sus pies tocaran completamente el suelo del pasillo superior.
—¡EVACUEN HABITACIÓN DE NIÑOS! —su voz resonó con una autoridad que hacía vibrar el aire—. ¡REPETIR: EVACUEN AHORA!
La respuesta fue un coro de estática que







