Mundo ficciónIniciar sesiónEl acero reforzado había dejado marcas rojas en los nudillos de Mariana, pero el dolor físico era insignificante comparado con el peso que le comprimía el pecho. Los números rojos del cronómetro continuaban su cuenta regresiva implacable: 00:41:28... 00:41:27... 00:41:26...
—No... no puedo... —susurró, la voz quebrándose en sílabas fracturadas.
Khaled se arrodilló junto a ella, sus manos encontrando los h







