Mundo ficciónIniciar sesiónLa presión arterial había subido durante la noche. Mariana observó los números en la pantalla digital mientras la enfermera ajustaba el brazalete por tercera vez, como si repetir la medición pudiera cambiar la realidad de esas cifras que se empeñaban en mantenerse obstinadamente altas.
—Su cuerpo está presentando la cuenta de meses de estrés —explicó el doctor Rashid, sus ojos amables pero serios detrás de las gafas—. No es preeclampsia todavía, pero debemos ser cautelosos. A las veintiocho semanas, cualquier complicación requiere vigilancia estrecha.
—¿Qué significa eso exactamente? —preguntó Khaled, su voz controlada pero con ese matiz de tensión que Mariana había aprendido a reconocer.
—Reposo relativo. Nada de actividades extenuantes, monitoreo regular, y si los números siguen subiendo, considerarem







