Mundo ficciónIniciar sesiónTres días después de la carta del Rey Rasheed, la comitiva diplomática de Durania llegó al palacio con la pompa que solo la realeza podía permitirse: veinte personas entre asesores, guardias de seguridad, traductores que probablemente no necesitaban, y sirvientes personales que existían más para impresionar que por necesidad práctica.
Y al centro de







