Mundo ficciónIniciar sesiónLa sala del Consejo reformado olía diferente. Mariana lo notó en el momento en que entró, sosteniéndose del brazo de Khaled. Ya no era el aroma sofocante de incienso y poder absoluto que recordaba de aquella audiencia nocturna donde Rashid reveló su embarazo. Ahora había ventanas abiertas, aire fresco circulando, luz natural iluminando los rostros de los nuevos consejeros.







