Mundo ficciónIniciar sesiónEl cuchillo brillaba bajo la luz fluorescente, pequeño pero letal. Nadia lo sostenía casualmente, como si fuera un accesorio más de su vestido elegante. Mariana mantuvo su respiración controlada, recordándose que gritar sería darle exactamente lo que quería: una reacción emocional que el Consejo interpretaría como histeria.
—Bonito cabe







